Testimonios

Cristian Hernández, presidente del Colegio de Valuadores de Quintana Roo, señaló que en zonas de la ciudad se ha registrado un encarecimiento significativo en el costo de vida. Las rentas han aumentado entre 10 y 20 por ciento, mientras que el precio de la vivienda se ha disparado hasta 30 por ciento, dificultando el acceso a la vivienda para muchas familias locales.

 

La gentrificación ya no es una amenaza futura, es una realidad en Cancún. La presión inmobiliaria en zonas clave está desplazando lentamente a los habitantes de siempre, modificando el tejido social de la ciudad

Cristian Hernández

La escuela solía tener un turno vespertino y doce salones, dos por grado, de primero a sexto, pero ya perdimos el turno vespertino y actualmente el turno matutino solo cuenta con siete grupos cuando también teníamos 12

Gonzalo Alberto Ramírez Ávila

Muchas casas han sido vendidas o transformadas en habitaciones de alquiler. Los precios de estas rentas son considerablemente más altos, alcanzando los 4 mil pesos mensuales, lo que evidencia el lucrativo negocio que se ha desarrollado en torno a la gentrificación.

Gonzalo Alberto Ramírez Ávila, director de la escuela
Alfredo V. Bonfil

Costo social del auge inmobiliario

El crecimiento de Cancún está provocando una "limpieza social" en colonias fundacionales como la SM 64 y la Donceles 28, donde el avance de desarrollos de lujo y rentas vacacionales desplaza a los habitantes originales.

  • Inflación desmedida: El valor de las propiedades ha subido un 30% y las rentas un 20%, impulsados por el "efecto espejo" de zonas exclusivas como Puerto Cancún.

  • Colapso de servicios: Edificios de gran altura saturan redes de drenaje y electricidad diseñadas hace décadas para casas pequeñas, afectando la calidad de vida de los vecinos.

  • Desplazamiento y acoso: Los pioneros de la ciudad enfrentan prediales impagables y presión inmobiliaria para vender, fragmentando el tejido social y la identidad del barrio.

  • Ciudad Dual: Se consolida un modelo donde los nuevos desarrollos gozan de infraestructura de primer mundo, mientras los trabajadores son expulsados a la periferia.

El riesgo: Sin una regulación que proteja la vivienda social, el centro de Cancún se convertirá en un escaparate turístico sin alma, perdiendo la historia y la comunidad que le dio vida.

"El turismo es parte de nuestra economía, pero no debe ser a costa de desplazar a quienes han construido esta ciudad."